miércoles, 31 de agosto de 2011

Reforma constitucional

El debate sobre los límites al déficit público no solo me parece necesario sino también que ya era que hora que fuera introducido en el lenguaje cotidiano, dada la virulencia con que la macroeconomía está influenciando en la economía real. El déficit público se divide en dos: el estructural y el cíclico. En la normativa actual se admite un déficit público del 1,5% del PIB, un 0,5% para el estructural y un 1% para el cíclico. El acuerdo alcanzado por los dos grandes grupos políticos sitúa al déficit estructural en el 0,4%, sin mencionar el límite para el cíclico, por lo que la medida tiene una relevancia de carácter limitado. Lo preocupante es la forma en la que se pretende normativizar, mediante su inclusión en la Constitución, sin importes pero manteniendo el espíritu contractivo, y sobre todo obviando el debate, la visión y el respaldo de los ciudadanos. El espíritu de la Transición promovía contar con una carta de derechos y obligaciones que fuera modificable solo por los propios ciudadanos, evitando las experiencias del siglo XIX donde cada partido gobernante la modificaba según sus intereses; de ahí los controles actualmente existentes que dificultan cualquier tipo de modificación. O eso es lo que creíamos. Estamos inmersos en una crisis que nos está obligando a replantearnos todas nuestras actuaciones en el corto plazo, cambiando constantemente las reglas del juego. Sin embargo, cuando hablamos de Constitución no hablamos de corto plazo, dado que más de 30 años nos contemplan, el mayor período de crecimiento económico y social de nuestra Historia. Para mí, cambiar la Constitución es el mayor acto de responsabilidad ciudadana, máxime cuando la modificación propuesta no está en ningún programa electoral de los partidos que la proponen, lo que implica reducir el debate a un ámbito extraciudadano. Mis hijos de hoy apenas 10 años me han acompañado a cada una de las citas electorales, y les he tratado de explicar la importancia de cada una de ellas. Ellos van a padecer, con mayor virulencia, los cambios propuestos en la Constitución, y no sabré argumentarles en un futuro cuál fue mi intención de voto, porque no me han dado la posibilidad de ejercerlo, cercenando mi compromiso como ciudadano y limitando mis expectativas sobre el colectivo de los políticos. En los pragmáticos Estados Unidos, se utilizan las elecciones presidenciales para incluir referéndums, reduciendo considerablemente los costes electorales. No como en España, que se votó aisladamente el referéndum de Constitución europea, hoy papel mojado, con los gastos tan ingentes que conllevó su celebración. Dado que los inversores especulativos, eufemísticamente llamados “mercados”, han acogido fríamente la medida de la inclusión constitucional de la limitación del déficit público, bien se puede esperar un par de meses a incluir el referéndum en las elecciones legislativas del 20N, promoviendo el debate, la lectura de la letra pequeña de la medida y sus consecuencias. Somos ciudadanos maduros, preocupados por nuestro presente tan complicado. Que no se utilice nuestras dificultades que nos afanan en buscar nuestro sustento diario en evitar que nos podamos parar a reflexionar sobre nuestro futuro. De la reflexión nace el compromiso y la crítica. De su ausencia, la manipulación y el desapego.

miércoles, 27 de julio de 2011

Aviso a ONGs

Esta es la primera entrada al blog que me ha ayudado a crear Jose Luís, el dinamizador del CAPI de Objetivo Vida. A propósito de Objetivo Vida, el último y muy interesante, aleccionador y cañero artículo de su Presidente.

domingo, 20 de marzo de 2011

Carta a Celia Villalobos Este es el texto de la carta que le envié el 4 de marzo a la diputada Celia Villalobos. “Excma. Sra. Diputada: es la primera vez que escribo a un miembro del Congreso de los Diputados, pero me atrevo a contactar con Ud. dado que, recientemente, he leído en los medios de comunicación que ha definido a las personas con discapacidad psíquica con el término de “tontitos”. Eso duele mucho. Soy un padre que tiene un hijo con trastorno del espectro autista, y no le considero “tonto”. A sus 10 años, aún no sabe hacer sumas. Su madre y yo, como actividad extraescolar, le compramos cartillas de sumas sin llevar, de las que hacen los niños con apenas 5 años. Si viera los abrazos y besos que me da cuando le llevo una nueva cartilla, la ilusión que le hace sentarse y hacerla, con sus errores y sus aciertos, seguro que, viéndole, no le calificaría de “tontito”. Su fuerza de voluntad doblega la mía, esa que me hace luchar por desterrar un lenguaje tan doloroso como el que Ud. ha empleado. Dice Ud. que el término “tontitos” se utiliza en su tierra. Soy andaluz, de Jaén, y aquí a las personas con discapacidad psíquica como mi hijo se les llama por su nombre, como estoy seguro que hacen en la suya, en Málaga. Ud. trabaja para aumentar la calidad de vida de su circunscripción, en la que seguro hay familias con hijos con discapacidad psíquica que le han votado. Sería bueno que les preguntara cómo llaman a sus hijos. Detrás de una historia de discapacidad psíquica hay mucho coraje, valentía y sentimientos. No se puede reducir al termino “tontitos”. Atrévase a entrar en esta realidad, porque no sabe lo que Ud. se pierde. Atentamente.”

domingo, 20 de febrero de 2011

Réquiem por las Cajas

Los banqueros culpan a las cajas de ser un obstáculo para el desarrollo económico, pidiendo su rápida reestructuración al ser un lastre por el coste de acudir al exterior. El gobernador del Banco de España quiere finalizar el próximo año su mandato con la reforma del sistema financiero, lo que va a conllevar la entrada de capital privado en las cajas. No creo que la solución sea “bancarizarlas”, porque estoy convencido de que el modelo que ha fallado no ha sido el de gestión, sino el de supervisión, precisamente una responsabilidad del Banco de España. En este país se han dado hipotecas por encima del 80% y del 100% del valor de tasación, y el supervisor no dijo nada. Alguna recomendación, pero ninguna imposición regulatoria, como las que tenemos diariamente. Ahora se está comprobando que la autorización de un préstamo hipotecario por encima del 80% supone sextuplicar la morosidad que con respecto a uno otorgado al 50%. Y por encima del 100%, diez veces más. La Circular del Banco de España 3/2010 de junio establece nuevos principios de gestión de riesgos, aportando criterios de autorización de préstamos, con normas sobre “capacidad de pago del prestatario” o “plan de pagos realista”. Ahora, cuando no se dan préstamos, hacen esa Circular de apenas 18 páginas, y mientras tanto se produjo una burbuja inmobiliaria en nuestro país gracias a una financiación laxa. Y por ello se va a producir un cambio radical en nuestro sistema, con unos damnificados muy precisos: las zonas más desfavorecidas de nuestros territorios, las personas más vulnerables y los proyectos empresariales de menor tamaño.