domingo, 15 de septiembre de 2013

Me siento seguro

Cuando leo que las tres grandes entidades financieras han sido las mayores beneficiarias del proceso denominado flight to quality, es decir, el vuelo hacia productos más seguros por parte de empresas y familias, reconozco la pasividad de la ciudadanía, mi propia pasividad, ante la situación de concentración de la oferta financiera que se está dando en nuestro país. Para llegar a este oligopolio financiero se han tenido que desmantelar cajas de ahorro centenarias, se han permitido tantos desmanes en sus consejos de administración por parte de los reguladores y se han dejado a su suerte a tantos pueblos y colectivos vulnerables que se veían apoyados por la obra social. Fuentes de esas grandes entidades estiman que, en pocos años, se repartan entre cinco bancos el 80% del mercado, lo que nos situaría a la cola del grado de competencia europeo, con lo que eso significa para los precios de productos financieros y para el otorgamiento de créditos. Ya lo decía hace unos años el profesor Sampedro: “se ha sustituido el ansia de libertad por el ansia de seguridad”. Y esa seguridad tiene un precio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario