domingo, 9 de octubre de 2011
200 desahucios al día
Esa es la cifra aproximada de familias que abandonan sus casas al día con motivo de la ejecución de su hipoteca. Me pregunto cuántas historias de desarraigo, exclusión social y financiera, rupturas familiares y desencanto se encuentran detrás de cada auto. Estoy seguro que muchas de estas historias no hubiesen ocurrido si existiera una normativa sobre crédito responsable, que dirigiera también la culpa hacia la entidad financiera que no quiso actuar de manera diligente con una política de riesgos coherente. Estoy seguro que muchas de estas historias no hubiesen ocurrido si estuviera legislada la información que obligatoriamente tiene que recibir y entender una familia, desde el banco al notario, pasando por las gestorías, empresas tasadoras, registros de la propiedad, etc., evitando la asimetría informativa que se encuentran las familias, sobre todo las más humildes, las que menos acceso tienen a cómo funcionan los procesos financieros. Estoy seguro que muchas de estas historias no hubiesen ocurrido si existiera una Oficina de Atención al cliente de las entidades financieras, que permitiera formar, comprobar y analizar las propuestas que recibe una familia en materia financiera, que sea pagada por los bancos, al estilo del fondo de garantía de depósitos, porque no se puede dejar de la mano del libre mercado una información que hipoteca, nunca mejor dicho, una vida durante tantos años. Estoy seguro que muchas de estas historias no hubiesen ocurrido si existiera la dación en pago, como en EEUU: entrego la vivienda y saldo la deuda, que para eso fue tasada y era la que garantizaba el nominal del préstamo. Dicen que subiría el coste de las hipotecas: pues a lo mejor hay que bajar el precio de los seguros, comisiones, tasaciones, diferenciales, y demás conceptos que engordan el margen de intermediación de las entidades. La prueba ya la tenemos: con la concentración del sistema financiero, vía eliminación de las Cajas, ya están empezando a subir desmesuradamente las comisiones, y todos a la vez, como en los mercados oligopolísticos. Estoy seguro que muchas de estas historias no hubiesen ocurrido si hubiese una normativa tan intervencionista como la referente a la del tabaco, donde nos previnieran de posibles escenarios en caso de impago, nos simularan la situación de nuestras finanzas en caso de desempleo, o nos mostraran instantáneas de familias en exclusión social. La información que necesita una familia para decidir no se la proporciona el banco, ni la modula el notario, ni la encuentra accesible. 200 desahucios al día, son muchas historias para un mismo día. Y es mucho lo que se ha dejado de hacer a lo largo de tantos años.
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